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Noche de sabado, como cualquier otra. En el departamento de un amigo, en el décimo piso, de un edificio en el centro de la ciudad, mi primo, mi polola y yo disfrutabamos de unos tragos y una buena conversación mientras el resto de Santiago respiraba tranquilo. Luego de eso, decidimos ir a bailar al barrio bellavista, como un sábado normal, para disfrutar del último sábado del verano, ya que en apenas dos dias se daba el comienzo a las clases.
La gente repletaba las calles, disfrutando de la noche. En viña del mar la gente se retiraba de la quinta vergara luego del término de la penúltima jornada del festival de viña del mar. El resto de santiago, dormia, vivia la noche, sin sospechar siquiera lo que ocurriria.
Voy llegando a una esquina, justo a 10 pasos de entrar al local en el que iriamos a bailar, y al mirar a un lado, un niño comienza a gritar “esta temblando”. Nadie le hizo caso, mientras yo miraba un letrero de señalética vial, que comenzaba a vibrar. La gente se detuvo. Las respiraciones se comenzaron a contener y la tierra se comenzó a mover. Era un movimiento ondulante, suave, largo. Las personas comenzaron a abrazarse y a temer. En un momento, al mismo tiempo y en coordinación con un remezón, comenzaron a sonar las alarmas de casas y autos, se cortó la luz dos autos frenaron de improviso en la esquina, y comenzaron a saltar debido al movimiento. Luego de eso el terremoto ya se desató, y tomó mas fuerza, mientras en las casas y edificios alrededor se rompian ventanas y agrietaban paredes, y el cielo se iluminaba por el reventar de los transformadores en postes de luz, mientras la luna no era suficiente para iluminar las caras de terror que a esas alturas se encontraban en la oscuridad, abrazados.
Luego de un interminable momento, la tierra se detuvo. Al silencio, que duró un segundo, siguieron los gritos, desmayos, la gente salia de locales, corria. Personas peleando en la calle, autos corriendo a gran velocidad por las calles oscuras sin importarle la gente. Nosotros retornamos al departamento, cruzando el mapocho y caminando por el parque forestal. Durante el camino seguia el panico, la gente caminaba, los autos por poco atropellan a las personas en las esquinas, bomberos y carabineros pasan de un lado a otro. Nosotros, con relativa calma y rapidez, caminamos lo más rapido posible al edificio, y al llegar notamos que el suelo estaba mojado, como si hubiera recien llovido. Nos cuentan que el agua del suelo, es el agua de la piscina, ubicada en la azotea, en el décimo piso, donde estuvimos 1 hora atras. La gente no entra a las casas, mientras poco a poco sin luz, agua ni comunicación, aparecen un par de linternas, unas radios para escuchar las noticias. Mas de 8 grados en concepción, dice el locutor mientras se comienzan a sentir las réplicas, que reviven el temor de las personas que se mantienen en las calles.
Fue una larga noche, pero nosotros en Santiago, jamás pudimos imaginar siquiera, el terror que ocurria en el sur de nuestro pais. Entradas de mar, tsunamis, gente en los cerros, barcos en medio de las calles, más de 300 muertos y cientos de desaparecidos fueron las cifras que se comenzaron a vislumbrar mientras tímidamente amanecia en Chile. El desconocimiento y la falta de información era total, sin luz, agua ni comunicación, tan solo durante el dia comenzaron a conocerse los detalles de la magnitud de la catástrofe. Un edificio de 14 pisos, que cayó completo de lado, supermercados siendo saqueados, gente que era llevada por las olas en medio de la noche, casas completas que eran sacadas de sus cimientos y arrojadas varios cientos de metros por la calle, por la fuerza de las olas. Esos son apenas unos datos del retrato de la tragedia, y por seguro se comenzaran a saber mas detalles a lo largo de las horas.
Mi experiencia personal fue bastante superable. No tuve graves problemas, mi familia y amigos estan bien y en mi casa no se registraron daños. Pero en el sur, y sobretodo en el borde costero, el daño es terrible.
Ahora comienza la organización para entregar ayuda. A traves de twitter, en mi cuenta @artangelo y en @matasanos intentaremos ayudar con la difusion de información. Lamentablemente nuestro server de Matasanos está ubicado en Santiago de Chile, por tanto aún no puedo lograr la reconexión para subir el blog. Muchas gracias a todos por la preocupación, y por la ayuda.
Fuerza Chile.















Entre tanta desgracias a sido algo bueno saber que se encuentran bien, desde Ecuador estamos al pendiente de la situación de Chile, ojalá todo termine pronto, y que ya no hayan mas perdida humanas
Esperemos amigo mio. Esperemos.
Saludos. Gracias por la preocupación.